Provechito

Margarita llegó a la consulta bien pegada al pecho de mamá. Papá venía con ellas. Cada vez veo más papás que se involucran en la consulta de sus hijos, lo que me parece muy bien. La crianza debe de ser compartida.

Margarita (nombre ficticio) es un capullito color de rosa de apenas dos meses de edad, pero eso no significa que no sepa lo que quiere. Quiere lechita y quiere dormir, casi siempre en ese orden, y todo el tiempo quiere brazos, preferentemente los de su mamá.

Ella es una niña muy afortunada, porque su mamá está bien dispuesta a darle el pecho y los brazos cada vez que Margarita lo pide, nada de dejarla llorar. La bebita tiene necesidades muy básicas, pero son necesidades muy reales, y si no se satisfacen, sufre mucho. Así que nada de: “no la cargues tanto porque se embracila” ni nada de ponerles horarios para amamantar. La mamá de Margarita lo sabe muy bien, y eso es magnífico.
La pequeña se quedó profundamente dormida mamando, sin pedirle permiso a nadie y sin eructar. Es que el ser una persona considerada no es papel de un bodoque de dos meses.

Ambos padres se miraron una al otro, y entonces la mamá de Margarita se puso un trapito en el hombro, acomodó en posición de eructar a la bebé y empezó a darle las clásicas palmaditas en la espalda. Margarita se despertó (más bien la despertaron), con justa razón se enojó, lloró, no eructó y se volvió a dormir con tan tremenda determinación, que ya no hubo más palmaditas.

– Doctor, ¿Si no eructa no le pasa nada? Casi nunca podemos hacerla eructar.- me dijo algo preocupada su mamá.

Veamos: El bebé no siempre va a eructar, porque no siempre tendrá gases.
Si al tomar pecho o biberón el bebé traga aire, ese gas va a salir porque va a salir.
Puede salir por abajo o por arriba, pero de que sale, sale. Pero el bebé no siempre traga aire. A veces no. En el caso de Margarita, su mamá tiene una muy buena técnica de lactancia y la niña casi no deglute aire. Por eso casi nunca quiere eructar. En su caso no hay problema.

Si después de un tiempo razonable de palmaditas, el bebé no eructa pero se ve tranquilo, lo más probable es que no tenga gases. Cuando tiene gases “atorados” el bebé se ve molesto, incómodo. Normalmente la mamá lo distingue. Hay que seguir el instinto.

No obstante, es conveniente tratar de que eructen siempre. Que lo hagan con un poco de lechita regurgitada es natural. No hay de qué preocuparse. Trapitos, toallitas, paciencia y listo.

Les comparto una liga que tiene tres diferentes técnicas para que el capullito eructe como sapito y él y sus papás duerman más tranquilos. Será de mucha utilidad para los que tengan bodoques renuentes a eso del eructo reglamentario. Léanla.

https://kidshealth.org/es/parents/burping-esp.html

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Mis datos de localización están en esta página de Facebook, Dr. Alberto Estrada Retes.

¡Saludos!

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