Prevención – pilas de botón

Hola amigos:

Los niños se pueden tragar cualquier cosa que esté a su alcance, particularmente los menores de seis años. Esto se debe a que su forma de e explorar el mundo es en gran parte a través de la boca. Cuando a ti te muestran algún objeto interesante que no conoces o te llama la atención, normalmente no te conformas con mirarlo. Quieres tomarlo con tus manos, revisarlo, darle la vuelta, sentir su textura etc.

Con los niños chiquitos es lo mismo, pero con la boca. Por eso todo se meten a la boca. Es una etapa de su desarrollo, y de nada servirá que te escandalices porque el bebé quiere chupar el hueso de Firuláis, tu perro. Si no quieres que lo chupe, quítalo de su alcance. (Del alcance del niño, no del perro).

Las pilas de botón están en cualquier parte de la casa y lo malo es que tu bebé también.

Esto es algo que tenemos que tener muy en cuenta, porque si el niño se traga una pila de botón es una verdadera emergencia.
Si sucede, no pierdas un segundo: llévalo a urgencias, pero ya.
En menos de dos horas, una pila de botón puede producir quemaduras químicas graves, perforar el esófago y hasta causar la muerte. El esófago está cerquitita del corazón.

Lo mejor que puedes hacer es prevenir, porque, y más vale que to le diga: aún con atención médica oportuna, el tragarse una pila de botón puede convertirse en una verdadera tragedia.

Simplemente asegúrate de que por ningún motivo, alguna de esas condenadas pilas queden al alcance de tu querubín.

Créeme, si se come la comida que dejó el gato, no le va a pasar nada. Tampoco le va a pasar nada si se come tu lápiz labial. Lo peor que puede ocurrir en tal caso es que haga popó de color “Bright Fuschia”, diseñado en Milán.
Pero si se come la pila de litio de 20 mm del control remoto y no te das cuenta a tiempo o nos tardamos un poco en hacer el diagnóstico, el niño puede sufrir un daño irreparable o puede morir.

Otras veces se meten la pila en la nariz, con la consecuente perforación del tabique nasal.

Asegúrate de que sea totalmente imposible que tu pequeño diablillo, curioso como es, abra el compartimento de las pilas de cualquier cosa que use pilas.
No se te ocurra dejar alguna pila suelta por ahí y cuándo salgas con tu niño a casa ajena, no bajes la guardia.
Los papás nunca pueden bajar la guardia.
Puedes estar completamente seguro de una cosa: si tu bebé de dos años se encuentra una pila de botón, ser la va a meter a la boca, y aún a los seis años corre riesgo.

Comparte esta información: quizá hoy mismo alguien ponga a buen resguardo ese control remoto al que siempre se le salen las pilas.

Mis datos de localización están en esta página de Facebook, Dr. Alberto Estrada Retes.

¡Saludos!

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