Por qué decimos que no al uso del andador

Grupo de Trabajo en Kinesiología – Sociedad Argentina de Pediatría

 

Los andadores son dispositivos o “medios de movilidad” en los que se introduce al niño  o niña y éste/a puede sentarse o pararse. Mediante su impulso, también puede moverse y desplazarse en un plano horizontal.

 

Creados hace más de 700 años, ya en el siglo XVI eran recomendados para que los niños “aprendieran” a caminar. Y a partir de allí, madres y padres colocan a sus hijos e hijas en los andadores por diferentes motivos pensando que son seguros y que favorecerán su marcha.

 

Sin embargo, la mayoría de los trabajos publicados internacionalmente, coinciden en que se debe desaconsejar el uso de andadores por la ausencia de beneficios y la existencia de riesgo de lesiones para el lactante.

 

¿Por qué perjudican?

 

El uso del andador puede provocar accidentes.

 

Hay acuerdo en la comunidad científica internacional, entre quienes se encuentran la  Academia Americana de Pediatría, la Academia Española de Pediatría y  nuestra Sociedad Argentina de Pediatría, en desaconsejar el uso de andadores en niños y niñas.

 

Según la Academia Americana de Pediatría, 40% de los niños que usan andadores sufren alguna lesión en algún momento durante su uso.

 

Si bien en la página de la Asociación Española de Pediatría se detallan las precauciones que deberían tomarse al elegir y utilizar andadores en los niños o niñas, se advierte que el andador es la segunda causa de accidentes en niños en el segundo semestre de vida  y la Alianza Europea para la Seguridad Infantil no recomienda su uso debido al alto riesgo de lesiones que suponen para los niños.

 

Caídas por escaleras o fuera del andador, peligro de sofocación, quemaduras o intoxicación por alcanzar lugares y sustancias a las cuales no accederían los niños o niñas en su etapa evolutiva, son ejemplos más que consistentes para evitar su uso.

 

¿Por qué no ayudan?

 

En el desarrollo madurativo y del equilibrio y la movilidad (psicomotriz) normal del niño o niña, existen hitos (objetivos), que marcan diferentes etapas y posibilidades, que van a ir cumpliéndose en forma sucesiva y que necesitan de otros, que ya se cumplieron previamente (objetivos logrados), para producirse.

 

Por eso es que, por más que intentemos “adelantar” conductas, el niño o niña, no va a poder alcanzarlas sin el tono muscular (fuerza), el control postural (firmeza en la postura) y la maduración de su sistema nervioso (que va creando la necesidad de adquirir ciertos movimientos y actos cada vez más avanzados), adecuados. Esto significa que cada niño o niña comenzará a caminar justo a tiempo y NO ANTES.

 

No solo no sirven para “estimular” la marcha, sino que además de distorsionar el esquema corporal del niño o niña, provocar una postura inadecuada para la marcha (marcha sentada o en puntas de pies) y no permitir el correcto equilibrio y alternancia de brazos y piernas; se pudo relacionar al uso de andadores con el retraso de la adquisición de la marcha y la ausencia de gateo.

 

Hechos…

 

Canadá fue el primer país del mundo que prohibió la publicidad, venta e importación de andadores de cualquier forma o tipo. A pesar de estos antecedentes, en nuestro país, como en muchos otros, siguen promocionándose, vendiéndose, regalándose y usándose.

 

Nuestra opinión como “terapeutas del movimiento”

 

Como profesionales de la Salud que asistimos a niños con trastornos del desarrollo y/o movilidad, y adhiriendo a la recomendación de los y las colegas pediatras alrededor del mundo, desaconsejamos el uso de andadores en niños y niñas y propiciamos el respeto de los padres al tiempo de desarrollo de cada niño o niña, evitando el uso de objetos que obstaculizan la relación entre ellos.

 

Fuente: Sociedad Argentina de Pediatría

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