Necesidad

Si tu hija de 20 años te llamara por teléfono para decirte que chocó su vehículo cerca de tu casa, y te pidiera que fueras a ayudarle con las cuestiones de tránsito y seguros porque ella no tuvo la culpa, ¿acudirías a su llamado o le dirías «resuélvelo tú sola, debes ser independiente»?
Si tu esposo, al estar en un viaje de trabajo, te llama a las once de la noche para hablar contigo porque se siente solo y aburrido, ¿hablarías con él o le dirías «no, porque luego te malacostumbras»?
Si tu sobrina de 5 años (que se quedó a dormir en tu casa por una salida urgente de la ciudad de tu hermano y su esposa) tiene una pesadilla en la noche y la escuchas angustiada y agitada, ¿la despiertas y consuelas, o la ignoras para que «siga forjando su seguridad y carácter»?
Si tu abuelo te pide nuevamente que lo acompañes a su cita mensual con el médico, porque él ya no puede manejar, y no hay más quien lo ayude ¿accedes a apoyarlo, o te niegas pensando que «es muy dependiente o que te está manipulando»?
Me atrevo a suponer que la respuesta de la mayoría de la gente, en cada ejemplo, sería la de acudir, atender, ayudar. A lo largo de la vida, nunca dejaremos de brindar nuestro apoyo a nuestros seres queridos.
Y por qué con los bebés (la edad de máxima dependencia y fragilidad) escucho con frecuencia:
«No la cargues tanto que te está manipulando»
«Déjalo que llore, luego lo vas a volver dependiente»
«Si se despierta mucho en la noche ignóralo, así se acostumbra a ya no despertarse»
Los bebés lloran por muchas razones, no sólo hambre, pero tampoco necesariamente por un problema médico. El llanto es un «llamado» natural e instintivo en el bebé para con su cuidador. Un llamado que precisamente al atenderse, se contribuye a moldear su seguridad. El sueño de los bebés durante la noche, en más del 70% de los casos, presenta varios despertares que deben atenderse y consolarse. Es completamente normal. Viene en su código genético desde hace miles de años. La necesidad de contacto y de brazos, de igual forma, es precisamente eso: una NECESIDAD, tal como comer o dormir. Ignorar esa necesidad es darles su primera y triste lección de sumisión. Es (contrario a lo que muchos piensan) generar un individuo inseguro pues se sabe sin apoyo y respaldo.
Qué lástima que los bebés no nos puedan decir con palabras lo que sienten o quieren, qué lastima que no nos puedan hablar por teléfono. Qué lastima que su forma natural de llamado (el llanto) sea interpretado a veces como chantaje, como conducta que los volverá dependientes o como una forma de manipulación.
 .crevolucioncrianza
Dr. Gallegos

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