Mi vivencia inolvidable

Me gustaría compartir la vivencia más inolvidable y fascinante que compartí junto a mi marido y familiares.

El martes 13 de enero de 2009 fui a la guardia de la clínica porque estaba muy mareada, el dia anterior fuimos a la pileta con mi marido y unos amigos y temí tener insolación. Insolación que fue descartada luego de los análisis de sangre que indicaban que estaba embarazada.
No puedo explicar en palabras la felicidad que sentimos con mi marido que aún lo veo nervioso, esperando en el hall…
La familia, qué decirte, feliz!!!!

Empezaron los primeros controles y a su vez los primeros miedos típicos: que no tenga anomalías, que esté bien la placenta, etc.
Todo iba super bien. Tuve un pequeño hematoma que se soluciono rápidamente.
A los seis meses de embarazo me diagnosticaron que tenia DIABETES GESTACIONAL por lo que me sometí a una dieta estricta e insulina.
Mi panza explotaba con el correr de los meses.

A los 9 meses decidimos con el obstetra hacer una cesárea ya que en las ecografías Lautaro parecía un bebé grande.
Mi fecha probable de parto era el 12 de septiembre y la cesárea la programamos para el 1/9.
La noche anterior no podia dormir de los nervios, la ansiedad, el miedo a lo desconocido, a lo que iba a venir, miraba a mi marido dormir y le agradecía en silencio por todo lo que me daba, tanto amor incondicional que me hacía sentir super cuidada.

Llegó la hora, a las 10 partimos hacia la Suizo, recuerdo que me super produje jajaja hasta maquillada!, la cesarea fue de 10!! A las 13.24 nació Lautaro Martín, nunca podremos olvidar su primera expresión cuando salio de la panza, creo que llevaré ese recuerdo en mi mente hasta el último día de mi vida.
Lauti nació por suerte con un hermoso peso (3.368 gr) y super sano.
Lo demás era historia, no me importaba nada más que él en ese momento.

Recuerdo a mi marido cambiando pañales con mecóneo en la clinica, sí, se súper animó, se moría de ganas de aprender, no se perdía nada.
Los días siguientes en la clínica eran más de lo mismo: derretirnos con el nuevo integrante de la familia.

Cuando llegamos a casa no sabía por donde empezar, no lograba organizar las tomas de pecho de Lauti, con mi higiene personal ni con la comida de mi marido. Gracias Dios por darme un hombre y compañero que supo y sabe ayudarme en todo momento.
Las primeras noches debo reconocer que lloraba aterrada. Lo veia en su cunita y sentía que no podía cuidarlo de la misma manera que cuando estaba en la panza, lo veía indefenso, temía que algo le pasara (ese algo que aún no se qué era). Los días pasaron, los meses también y hoy, a punto de que Lauti cumpla sus 9 meses, puedo asegurarle a cualquiera que no hay mayor placer en la vida que ver a tu hijo demostrándote tanto afecto con una mirada, con una sonrisa. Saber que te necesita y que sus papás son su orgullo, su súper héroe!

Siempre quise ser mamá, hoy Dios me dio la posibilidad de serlo y mi meta es que el día de mañana nuestro hijo sepa que siempre estaremos con él guiándolo y dandole ese amor que se merece por hacer de nuestras vidas un mar de felicidad.
Miedos? siempre habrán, una mamá debe aprender a convivir con el miedo. Es difícil, pero se puede.

Marcela Fiannaca

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