Gases y Cólicos no son la misma cosa…

Con frecuencia escucho a las madres frente al llanto de sus bebés decir –“Tiene cólicos…” e inmediatamente queda relacionado con “gases con dolor”…

Hay en el saber popular una confusión muy grande en relación a estos conceptos tan usados habitualmente para disfrazar episodios de llanto inadecuadamente descifrados.

Empiezo explicando esto desde la gestación.

Durante este período el bebé traga líquido amniótico y hace pis todos los días. El líquido amniótico se renueva cada día. No hay deposiciones durante la gestación y en términos de salud, no debería haberlas hasta después del momento del nacimiento.  El bebé gestante va acumulando dentro de su intestino desechos que luego de su nacimiento irá despidiendo, se los conoce como Meconio y es esa deposición pastosa, sin olor y de color fuerte que si no la elimina durante los primeros días de vida, puede tener efectos sobre la salud del bebé. Justamente ese período coincide con la producción de Calostro en la mamá.

No es casualidad, el calostro es un tipo de leche que ayuda al bebé en la transición de poner en uso su sistema digestivo, pero además entre otras miles de bondades, es  laxante y en combinación con el efecto del reflejo de succión, ayudan al bebé a eliminar rápidamente el meconio y pasar a tener deposiciones que son producto de su alimentación autónoma ya fuera del vientre de su madre….

La teta es la prolongación del cordón umbilical fuera de la panza,  nutre, protege, calma, filtra, alimenta, cuida y regula a ambos, Mamá y Bebé…

Al nacer, el aire como todo elemento gaseoso, empieza a ocupar cavidades y a formar parte de la respiración del bebé. No sale aire de la teta con lo cual descartamos la posibilidad de que traguen aire de la teta, si puede pasar que si la adhesión al pecho no es la adecuada, dentro de la boca del bebé se forma un espacio que en general se detecta escuchando un chasquido durante la toma o bien observando el pezón de la mamá que termina como aplastado de costado. En estas situaciones hay un flujo de aire en la boca del bebé que en general sale a modo de “provechito”. Lo que no sale por arriba tendrá que buscar la salida por el final del sistema digestivo, saldrá por la cola. En el caso de los bebés que toman biberón este flujo de aire es aun mayor por la falta de plasticidad que si ofrece la anatomía de la teta dentro de la boca, que es imposible de imitar con las tetinas comerciales.

Pero además del aire que pudiera circular durante la ingesta, es decir en la primera parte del proceso digestivo, hay que contemplar que todo lo que circula por el aparato digestivo va generando reacciones químicas a lo largo del trayecto que liberan también gas. En general cuanto mas largo es el proceso digestivo, mas posibilidad de liberar gases tiene, por eso la leche materna tiene la ventaja de digerirse muy rápidamente y los gases se liberan con más facilidad porque la circulación interna es mucho más ágil.

Esto puede observarse claramente en los adultos también, salvando las distancias, cuando por ejemplo comemos legumbres que tienen un proceso digestivo largo, conocemos el saber popular que genera todos los chistes relacionados con porotos por ejemplo.

Hasta acá todo esto tuvo que ver con la explicación de que todos los bebés tienen gases dentro de su sistema digestivo,  que pueden entrar por la boca o bien generarse dentro del mismo por reacciones químicas. Que la Leche Materna directamente de la teta garantiza que este proceso sea ágil y que la succión ayuda a eliminarlos.

No puedo evitar pasar por el bendito tema de los masajes a modo de bicicleta que por todos lados escucho, en realidad creo que es un tema muy extenso y me ocuparé tal vez en la próxima nota, pero si quiero decir que independientemente de la “Técnica” que usen para este fin, NUNCA la aplicamos si el bebé llora…

Cólico: por definición responde a la distensión y contracción de algún órgano abdominal que genera dolor intenso. Como bien sabemos todo nuestro cuerpo está gobernado por movimientos y contracciones que conducen de un lugar a otro diferentes elementos. El corazón por ejemplo se contrae y de esa manera impulsa el flujo sanguíneo en todo su trayecto. El útero se contrae para conducir al bebé en el proceso del nacimiento a la salida del cuerpo de su madre.

El sistema digestivo conduce a través de las contracciones el alimento para que recorra todo su trayecto, asimilando los nutrientes y los líquidos y descarta el desecho.

Cuando este proceso es fisiológicamente adecuado, léase cuando el bebé se alimenta con leche de su madre directamente de la teta, todo esto sucede de manera esperable y manejable para el organismo de un bebé sea cual sea su edad.

El estomago de un bebé tiene el tamaño aproximado de su puño cerrado y tiene la posibilidad de distenderse y volver a su tamaño rápidamente si el alimento es de fácil digestión y si ha sido asimilado en los tiempos adecuados.

Esto no sucede con los bebés que toman directamente de una mamadera ya que el flujo de la mamadera es continuo en cambio el flujo de la succión al pecho varía en volumen a lo largo de toda la toma.

Cuando los adultos nos sentamos a comer por ejemplo una entrada y un plato principal, observamos las diferencias de cantidades y ritmos de la ingesta. A los bebés les pasa algo similar durante las tomas directamente de la teta, el flujo de leche es breve durante la primera parte de la toma, luego en la parte intermedia es mas abundante y para el final que es el momento en el que la leche se vuelve mas grasosa volvemos a ver que decrece. Esto le otorga una relación armoniosa entre la ingesta y la sensación de saciedad. Cuando el bebé toma de una mamadera, la sensación de saciedad viene un tiempo después por eso en general vemos que la ingesta total puede superar los requerimientos y esto conlleva ya de por sí una distensión del estómago.

Si la leche que hay en la botella es leche materna, tenemos la ventaja de una digestión rápida por la naturaleza de la misma. Si la leche es de fórmula, este proceso se prolonga por lo cual el estómago del bebé permanece distendido por más tiempo.

La consecuencia entonces de la distensión es lo que llamamos cólico que no tiene nada que ver con gases todavía.

Claramente cuando en cantidades o composición, el alimento distiende al bebé, por supuesto la consecuencia será mayor liberación de gases dentro del trayecto digestivo.

¿Cómo nos damos cuenta?

Si mi bebé llora y libera gases no necesariamente puedo opinar que eso es un Cólico, cuando el llanto cesa con cualquier otro estímulo, significa que necesitaba otra cosa, los bebés no saben ni necesitan disimular un dolor. El estado de cólico tampoco se calma con upa, teta, mimos, paseo, cantos ni chupete. Si el bebé se calma con upa, lo que necesitaba era eso UPA.

Hasta acá fue un acercamiento un tanto teórico de un tema que preocupa a todas las madres, seguramente voy a seguir con este tema en las próximas notas, pero la intención de ésta es poder dimensionar las necesidades del bebé mas allá de los comentarios vulgares que se escuchan muchas veces y que no guardan relación directa con un fundamento físico sino con asignarle un nombre a algo que no sabemos cómo manejar.

Espero que te haya gustado mi nota.

El llanto de un bebé tiene siempre un motivo que los adultos podemos descifrar para intentar calmarlo, el llanto de los adultos, cuando carece de motivo aparente, puede que sea un “Cólico emocional”…

Silvia Solá

Fuente: http://www.silviasola.com.ar/

 

¿Qué te pareció ?