Damos a luz de la misma manera que somos

No, no es como te han contado. El parto es una situación de tu vida que transcurrirá con los mismos patrones que te han ido acompañando durante todo este tiempo. El cuerpo nunca funciona de manera independiente a como somos, nunca, en el parto tampoco.

Para dar a luz necesitas un clima acogedor que te permita sentirte segura, y necesitas entregarte a ese planeta parto para que tu hijo salga a la luz. En ese tránsito, para que el parto avance, tendrás que atravesar muchas barreras y creencias. Algunas mujeres lidiarán con el control, con no querer dejarse llevar, soltarse y descubrirse vulnerables y desnudas; otras se enfrentarán a su propia exigencia, a su propio juicio, al sentirse haciéndolo bien, haciéndolo según lo correcto, a ser perfecta; otras lucharán contra el dolor, contra su umbral; y así cada una de nosotras lidiará consigo misma en ese viaje llamado parto. Y ese será un bello momento de transformación, de rotura de identidad.

Pero todas esas vallas a saltar (exigencias de estar a la altura, el control, el dolor…), que en muchas ocasiones son invisibles a nuestros propios ojos, tienen que tener una altura que podamos alcanzar. Si nos encontramos con algunas muy altas, no podremos atravesarlas, el cuerpo se quedará bloqueado, y el parto no avanzará. Cada vez siento con más claridad que es imprescindible prepararse para el momento del parto, prepararse no sólo físicamente y con información sobre el proceso fisiológico del parto, sino también entendiendo cómo somos, entendiendo nuestras expectativas, nuestros anhelos, nuestros miedos y nuestras maneras de hacer, para poder fluir en el parir y tener así ese parto deseado. No lo retrases, regálate la oportunidad.

Laura Ciria. Psicóloga

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