Cólicos y visitas

«Los falsos cólicos del recién nacido: cuando no dejan de venir familiares y amigos»

Son muchas las madres y padres que en la consulta dicen «creo que tiene cólicos porque llora mucho de noche», con bebés de apenas 4-5 días.

Pero los cólicos del bebé (o llanto inconsolable del bebé, porque no se sabe bien por qué lloran), suelen empezar en la 2a o 3a semana de vida, y por eso siempre pregunto: «¿Aún vienen muchas visitas a casa?». No falla. Se les van los ojos el techo y responden un agónico «Sí».

Y es que una cosa es que estén un ratito, vean al bebé, echen una mano y paséis un rato juntos y otra que vengan, se queden toda la tarde, anden con el bebé de un lado a otro, lo pongan nervioso, pongan nerviosa a la madre, estéis tratando de cumplir y quedar bien, tengáis casi que echarles de casa porque no se van y luego el bebé, a la hora de dormir, esté llorando porque no lo habéis sacado un ratito a la calle y porque está de los nervios con tanta voz extraña, tanto olor irreconocible y tantos brazos ajenos.

Que parece que esto de ser padres es maravilloso, como si viviéramos de repente en una nube de algodón y que los bebés son las cosas más ricas del mundo. Y sí, algo tiene de eso, pero en general, criar a un bebé es muy duro, muy exigente a nivel físico y muy exigente a nivel mental: de la noche a la mañana tienes que hacerte cargo de una persona que te necesita casi en todo momento, con unas demandas muy exigentes y una paciencia mínima.

Los progenitores tienen que conocer a su bebé y viceversa. Tienen que comunicarse y entender el llanto, saber cómo calmarlo, cómo susurrarle, cantarle y buscar la manera de hallar la paz y la tranquilidad necesarias para empezar juntos el camino y acompañarle en eso que llaman vida.

¿Cómo van a empezar con ello si siempre hay gente en casa? Imagina que acabas de conocer a una chica y en las primeras citas se presenta con su familia. Pues eso es lo que puede sentir un bebé, solo que no se queja al momento, sino a la noche, cuando no pueda más y dice «¡BUAAAAA! ¿Cuándo estaremos por fin solos?».

 

Fuente: Armando Bastida – Enfermero de pediatría

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