Botulismo y miel

La Sociedad Argentina de Pediatría afirma que la miel es un alimento peligroso para los bebés menores de 1 año. Y sus argumentos no sólo se basan en que la miel atenta contra la salud de sus flamantes dientes o que puede interferir en el apetito o la lactancia materna, sino que también puede generar botulismo.
Esto se debe a que tanto la miel de caña, como la de abeja, pueden contener esporas de Clostridium botulinum que producen una neurotoxina en el intestino, aún inmaduro, del lactante. Solo basta una pequeña cantidad para desencadenar la enfermedad.

Por este motivo no se debe dar a los niños menores de 1 año miel de abeja ni de caña, ni alimentos endulzados con ellas, ni aún en muy pequeñas cantidades. Los síntomas de botulismo en los lactantes son:

desgano,
falta de apetito,
constipación,
llanto débil, y
debilidad muscular.

Todos estos síntomas se deben a la parálisis muscular provocada por la toxina botulínica. Si no es tratada, se produce parálisis en los brazos, piernas y músculos respiratorios.

La miel puede ofrecerse a niños mayores de 1 año. La SAP pide, que ante cualquier duda, no dejes de charlarlo con tu pediatra.

Más información a propósito de casos de botulismo en la ciudad de Buenos Aires, link web SAP http://ow.ly/ar6l50uiPtH

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